Fisioterapia

La primera semana de septiembre me llega siempre el mismo cuello. Gente que en agosto estaba bien y que, tres días después de volver al despacho, aparece con la zona de la nuca cargada, dolor de cabeza a media tarde y esa sensación de que no puede girar del todo para aparcar.

El dolor cervical por trabajo de oficina casi nunca viene de que "duermas mal" o de "una mala postura puntual". Viene de pasar muchas horas con la cabeza adelantada frente a una pantalla, después de un parón en el que el cuello descansó. Lo que cambia en septiembre es la cantidad de horas seguidas que le vuelves a pedir a un cuello que en agosto se había relajado. Y lo bueno de eso es que se puede intervenir antes de que se convierta en un problema de meses.

Te cuento qué está pasando por dentro y qué puedes hacer desde el primer día.

Por qué la pantalla carga tanto el cuello

Tu cabeza pesa alrededor de cinco kilos cuando la llevas centrada sobre los hombros. En cuanto la adelantas para acercarte al monitor, la palanca cambia y la musculatura de la parte de atrás del cuello tiene que sujetar bastante más de esos cinco kilos. Tu cabeza sigue pesando lo mismo; lo que ha cambiado es el ángulo.

Mantén eso ocho horas, cinco días por semana, y esos músculos trabajan en tensión continua sin soltar nunca. Es un esfuerzo pequeño sostenido durante muchísimo tiempo, que es justo la receta para que un músculo se cargue y empiece a doler.

En agosto ese mismo cuello ha estado girando en la playa, mirando al frente en los paseos, moviéndose. Le has dado variedad. La oficina le quita esa variedad de golpe.

De dónde sale el dolor de cabeza

Esta es la parte que más sorprende a mis pacientes. Muchos llegan pensando que tienen migrañas y lo que tienen es un cuello que refiere dolor hacia la cabeza.

Los músculos de la base del cráneo, justo donde la nuca se junta con la cabeza, se tensan con la postura de pantalla. Cuando esa tensión se mantiene, desarrollan puntos de dolor que irradian a distancia, hacia la sien, hacia detrás del ojo, hacia la frente. Aprietas ahí con el dedo y reconoces el dolor de cabeza que llevas arrastrando toda la semana.

Por eso una parte de las cefaleas de oficina mejora tratando el cuello, no tomando más analgésico. El analgésico calma el eco; el origen sigue en la musculatura cervical.

Tres señales de que tu cuello está pidiendo ayuda

No hace falta esperar a no poder moverte para hacer algo. Estas son las señales que veo antes de que la cosa se cronifique.

Rigidez al arrancar la mañana o al levantarte de la silla después de un rato largo, que cede cuando te mueves un poco.

Dolor de cabeza que aparece a media tarde, casi siempre el mismo día que has tenido más reuniones o más pantalla.

Necesidad de girar el tronco entero, y no solo la cabeza, para mirar hacia atrás en el coche.

Cuando aparecen dos de las tres a la vez y de forma repetida, el cuello ha pasado de avisar a pedir que intervengas.

Qué hacer antes de que se cronifique

Lo primero es entender que no vas a resolverlo cambiando la silla y ya está. La ergonomía ayuda, pero el cuerpo se adapta a cualquier postura mantenida, aunque sea la "correcta". Lo que descarga de verdad es el movimiento.

Sube la pantalla hasta que el borde superior te quede a la altura de los ojos. Con eso dejas de mirar hacia abajo, que es el gesto que más adelanta la cabeza.

Rompe las horas seguidas. Cada cuarenta o cincuenta minutos, levántate, camina un poco y lleva la mirada al frente y a lo lejos treinta segundos. Ese minuto de pausa es justo lo que evita que el músculo se quede fijo en tensión.

Y trabaja la fuerza de la musculatura profunda del cuello, la que sostiene la postura sin que tengas que pensar en ella. Esa no se entrena sola, y es la que marca la diferencia entre un cuello que aguanta la jornada y uno que se rinde a las cinco de la tarde.

Cuándo conviene que te valore alguien

Si el dolor lleva contigo más de dos o tres semanas, si te despierta por la noche, si baja hacia el brazo con hormigueo o si el dolor de cabeza se ha vuelto casi diario, no lo dejes correr esperando que pase con las vacaciones de Navidad.

En consulta lo que hago primero es entender de dónde sale tu dolor concreto, porque un cuello cargado por pantalla no se trata igual que uno con una articulación bloqueada o uno con un componente de estrés muy marcado. A partir de ahí combino terapia manual para soltar y recuperar movimiento, trabajo de control y fuerza del cuello, y ajustes de tu día a día que puedas sostener de verdad.

Preguntas frecuentes

¿El dolor de cuello de la oficina se quita solo?

A veces sí, cuando es un episodio puntual y vuelves a moverte. El problema es cuando se repite cada septiembre y cada enero: ahí el patrón se está instalando y conviene cortarlo antes de que dure más y responda peor.

¿Tengo migraña o es mi cuello?

Puede ser cualquiera de las dos, y por eso lo valoro. Una pista: si aprietas la base del cráneo y reproduces el dolor de cabeza, o si empeora al mover el cuello, es muy probable que buena parte venga de ahí.

¿Sirve de algo cambiar la silla y la mesa?

Ayuda a repartir la carga, pero por sí sola no basta. El cuerpo se carga en cualquier postura que mantengas muchas horas. La ergonomía suma; el movimiento y la fuerza resuelven.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende de cuánto tiempo lleves y de si es la primera vez o una recaída. Un cuello reciente suele responder rápido. Uno que arrastras desde hace meses necesita más trabajo y, sobre todo, aprender a cuidarlo tú entre sesiones.

¿Puedo hacer algo hoy mismo en el trabajo?

Sí. Sube la pantalla a la altura de los ojos y ponte una alarma cada cuarenta minutos para levantarte, caminar y mirar a lo lejos. Es lo más barato y lo que más cambia si lo mantienes.

¿Los ejercicios para el cuello no pueden empeorarlo?

Si están mal elegidos o mal dosificados, sí. Por eso te doy los que encajan con tu caso después de ver cómo se mueve tu cuello y qué te duele, en lugar de una tabla genérica de internet.

Pide tu valoración cervical y le ponemos remedio antes de que dure meses.

Si llevas varias semanas con el cuello cargado y el dolor de cabeza se ha vuelto parte de tu rutina de oficina, no esperes a que se instale para el resto del curso. Te valoro, miramos de dónde sale tu dolor concreto y montamos un plan que puedas mantener entre la silla y la vida real.

Marta Chudy | Fisioterapeuta
Clínica Fisio y Fisioestética Marta Chudy | Avenida de los Aparejadores 1, Jaén | 644 288 262