Fisioterapia

Le pregunté a una paciente que venía por dolor de cabeza si en ese preciso momento tenía los dientes en contacto. Se quedó parada, se llevó la mano a la mandíbula y me dijo: "pues sí, y no me había dado cuenta". Llevaba media consulta apretando sin saberlo.

El bruxismo diurno es apretar los dientes durante el día, casi siempre de forma inconsciente y muy ligado a momentos de concentración o de estrés. No es el rechinar de la noche, que hace ruido y que suele descubrir la pareja. Este otro pasa en silencio, mientras trabajas, conduces o miras el móvil, y por eso mucha gente lo tiene durante años sin identificarlo. La buena noticia es que, al ser diurno, puedes intervenir sobre él en el momento, que es algo que con el nocturno no ocurre.

Te explico cómo reconocerlo y qué hacer.

Dónde deberían estar tus dientes ahora mismo

Aquí va la prueba que le hago a casi todo el mundo. En reposo, con la boca cerrada y relajada, tus dientes de arriba y de abajo no deberían tocarse. Los labios juntos, sí; los dientes, separados por un par de milímetros, con la lengua apoyada suave en el paladar.

Esa es la posición de reposo mandibular. Los dientes solo tendrían que juntarse para masticar y para tragar, unos minutos repartidos a lo largo del día.

Si al leer esto notas que los tienes en contacto, o directamente apretados, tu mandíbula está trabajando cuando debería estar descansando. Repetido muchas horas, eso sobrecarga toda la musculatura de la zona.

Qué le pasa a tu mandíbula cuando aprietas

La articulación que une la mandíbula con el cráneo está justo delante de cada oído. La usas miles de veces al día para hablar, comer y bostezar. Alrededor tiene músculos potentes que se encargan de cerrar la boca, y son esos los que se sobrecargan cuando aprietas de forma sostenida.

Cuando un músculo se mantiene en tensión durante horas, desarrolla puntos de dolor que no se quedan donde están. El músculo de la mejilla manda dolor hacia la sien y hacia la zona de los dientes. El de la zona de arriba lo manda hacia la cabeza y el cuello. Por eso el dolor aparece en sitios que parecen no tener relación con la mandíbula.

A eso se suma el nervio principal de la cara, que recorre esa misma zona. Cuando la articulación está bajo tensión continua, ese nervio se ve afectado y genera un dolor que sigue el mismo recorrido que una migraña. De ahí que haya personas con diagnóstico de migraña crónica cuyo dolor, en realidad, nace en la mandíbula.

Por qué el estrés se te va a los dientes

La mandíbula es uno de los sitios donde el cuerpo descarga tensión sin que lo decidamos. Aprietas al concentrarte en una hoja de cálculo, al aguantar un atasco, al leer un mensaje que no te ha gustado. Es un gesto casi automático de "aguantar".

A eso se une la postura. Quien pasa horas con la cabeza adelantada frente a una pantalla altera la relación entre el cuello y la mandíbula, y eso empeora la sobrecarga. Por eso el bruxismo diurno, el dolor de cuello de oficina y las cefaleas suelen venir juntos en la misma persona.

Señales de que aprietas de día sin saberlo

Estas son las que veo en consulta y que puedes revisar tú misma.

Mandíbula tensa o cansada a media tarde, sobre todo los días de más trabajo.

Notar los dientes en contacto cada vez que te paras a comprobarlo.

Dolor o chasquido al abrir mucho la boca, por ejemplo al bostezar o al morder algo grande.

Dolor de cabeza que empeora al mover la mandíbula, presión o zumbido en los oídos sin causa auditiva, y tensión que se reparte hacia el cuello y los hombros.

Cuando reconoces varias de estas a la vez, hay muchas probabilidades de que tu mandíbula esté trabajando de más durante el día.

Qué hacer en el momento

Lo primero es lo más simple y lo que más cuesta: darte cuenta. Como es un gesto inconsciente, la clave está en ponerte recordatorios que te hagan revisar la mandíbula varias veces al día. Una nota en la pantalla, una alarma suave, un aviso pegado al volante.

Cada vez que te revises, coloca la mandíbula en reposo. Labios juntos, dientes separados, lengua suave en el paladar, y suelta los hombros a la vez. Al principio tendrás que corregirte veinte veces al día. Con las semanas, el cuerpo empieza a quedarse en esa posición por defecto.

Y trabaja lo que hay alrededor. La musculatura de la mandíbula, la del cuello y la relación entre ambas se pueden tratar y reeducar, que es lo que hago en consulta cuando el problema ya lleva tiempo instalado.

Cuándo pedir una valoración

Si te despiertas con la mandíbula agarrotada, si oyes chasquidos al abrir la boca, si te cuesta abrirla del todo o si arrastras dolores de cabeza que nadie te ha sabido explicar, merece la pena mirarlo con calma.

En la valoración de ATM reviso cómo abres y cierras, qué músculos están sobrecargados y cómo está tu cuello, porque la mandíbula y las cervicales trabajan juntas. A partir de ahí combino terapia manual sobre la zona, reeducación de la posición de reposo y trabajo del cuello. El objetivo es quitarle carga a una articulación que llevas tiempo usando de más, para que deje de doler sin que tengas que aguantarlo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede tener bruxismo solo de día?

Sí. Mucha gente asocia el bruxismo con rechinar por la noche, pero apretar los dientes de día es igual de real y a veces más difícil de detectar, porque no hace ruido y ocurre mientras estás ocupada en otra cosa.

¿El bruxismo diurno hace el mismo daño que el nocturno?

Sobrecarga la misma musculatura y la misma articulación. La diferencia a tu favor es que, al ser de día, puedes corregir la posición en el momento, algo imposible mientras duermes.

¿La férula de descargar me sirve para el bruxismo de día?

La férula está pensada sobre todo para la noche, cuando no controlas el gesto. De día lo que más cambia las cosas es la toma de conciencia y la reeducación de la posición de reposo, además del trabajo sobre la musculatura.

¿Mi dolor de cabeza puede venir de que aprieto los dientes?

Puede, y es más frecuente de lo que parece. Si el dolor empeora al mover la mandíbula o al apretar, o si reconoces el dolor cuando presiono ciertos músculos de la cara, es muy probable que buena parte venga de ahí.

¿Esto se soluciona o solo se controla?

Depende de cuánto tiempo lleves y de qué lo mantiene. Cuando el estrés y la postura siguen ahí, el trabajo es tanto de tratamiento como de aprender a soltar la mandíbula tú misma. La mayoría mejora bastante cuando junta las dos cosas.

¿Qué hago ahora mismo si acabo de notar que aprieto?

Separa los dientes, deja los labios juntos, apoya la lengua suave en el paladar y suelta los hombros. Guárdate ese gesto y repítelo cada vez que te acuerdes durante el día.

Pide tu cita de valoración de ATM y vemos qué está apretando de más.

Si te has revisado la mandíbula mientras leías esto y la tenías apretada, no es casualidad. Merece la pena mirar de dónde viene esa tensión antes de que siga cargando tu cabeza y tu cuello.

Marta Chudy | Fisioterapeuta
Clínica Fisio y Fisioestética Marta Chudy | Avenida de los Aparejadores 1, Jaén | 644 288 262